El fiscal regional de Magallanes, Eugenio Campos, ingresó un documento al Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago para formalizar al exdirector de la Policía de Investigaciones (PDI)Héctor Espinosa, como autor de delitos reiterados de malversación de caudales públicos, falsificación de instrumento público y lavado de dinero.

La Fiscalía también busca formalizar a la esposa de Espinosa, como autora de lavados de activos, y a su exayudante, quien habría sido parte del mecanismo que tenía el otra líder de la PDI para realizar las operaciones financieras sospechosas, que fueron reportadas el 31 de diciembre del año 2020 por la Unidad de Análisis Financiero (UAF).

Depósitos en efectivo

Según consignó La Tercera, diversas fuentes de la investigación dan cuenta del mecanismo utilizado por Espinosa, el que fue descubierto por el fiscal Campos y el OS-7 de Carabineros.

La pieza más importante habría sido el rol del  Eduardo Villablanca Inostroza, subcomisario de la PDI y exayudante de Espinosa, quien utilizaba las “chapas” “Eduardo Villa o Eduardo V.” cuando rellenaba los millonarios depósitos en efectivo que hacía en las cuentas de su jefe o de la cónyuge de éste, María Neira Cabrera, funcionaria del Servicio de Impuestos Internos (SII).

Los depósitos los solía realizar en las sucursales de Banco Estado, ubicada en calle Rosas, y de Banco de Chile, en calle Bandera. Ambos recintos se encuentran a sólo cuadras del cuartel general de la PDI.

De acuerdo a Transparencia, en el periodo investigado Espinosa recibía una renta de $3.511.058 mensuales, y su esposa percibía un sueldo de $4.628.598. Los empleadores de ambos pagaban sus remuneraciones mediante transferencias y nunca con dinero en efectivo que justificara los depósitos.

$140 millones en 53 depósitos

El expediente judicial indica que entre junio de 2015, mismo mes en que fue nombrado como director de la PDI, y marzo de 2017, se detectaron al menos 53 depósitos en dinero en efectivo, por montos iguales o superiores a $1 millón, que en total suman cerca de $140 millones, que pararon en cuentas corrientes del Banco de Chile de Espinosa y su esposa, y otra que tenía el policía en Banco Estado.

Fue a raíz de esta situación que el Consejo de Defensa del Estado (CDE) se querelló en su contra y se hizo parte de la investigación.

Declaración del exayudante

Villablanca, quien decidió colaborar en la investigación, hace dos meses fue interrogado y confesó que los depósitos ordenados por su exjefe lo “consideraba una orden”.

El exsubordinado señaló que se trataba de sumas millonarias mensuales en efectivo, que a veces eran de $1 millón y otras de $3 millones, las que eran entregadas de las propias manos de Espinosa.

Además, las fechas entre que el policía requería de los dineros de gastos reservados para actividades de inteligencia son coincidentes con los depósitos.

El Ministerio Público considera que Villablanca también tiene responsabilidad en estos hechos, y le atribuye los delitos de autor de lavado y cómplice de desvío de arcas fiscales, ya que existen ingresos de dineros en efectivos a sus cuentas que no se condicen con el suelo de $1.500.000 que recibía. Con estos montos irregulares se investiga que habría adquirido dos vehículos, entre ellos una camioneta clásica de 1957.

Antecedentes

De acuerdo a la investigación, Espinosa entre los años 2015 y fines de 2018 tuvo a su disposición más de $1.300 millones por concepto de gastos reservados, haciendo uso de ellos mensualmente por sumas que van entre los $30 millones, $51 millones y en una oportunidad hasta $97 millones.

Estos giros de dinero eran justificados bajo la Ley de Inteligencia o actividades de vigilancia por narcotráfico

En las actas firmadas ante Contraloría, existe constancia de declaraciones juradas del exdirector, que señalan: “Los gastos reservados informados se emplearon en los fines propios de la Policía de Investigaciones de Chile y a las misiones que le son inherentes relativas al orden público y seguridad interior y exterior del país. Asimismo, declaro que no se efectuaron pagos a funcionarios públicos, ni se efectuaron transferencias de estos recursos para el financiamiento de campañas políticas, de partidos políticos u organizaciones criminales”.

Entre las maniobras de lavado de activos en que la Fiscalía centró sus indagaciones, se encuentran la compra de un departamento, una bodega y dos estacionamientos en Rosario Sur, comuna de Las Condes. Esto fue adquirido en abril de 2018 por la esposa de Espinosa.

La suma de 14.753 UF ($439.932.837) es lo que se habría pagado en algunas partes con transferencias que hizo el exdirector a su pareja en épocas paralelas a autodepositarse dinero en una de sus cuentas. También se investiga la adquisición de un auto marca Mazda.