El fin de la vida en la Tierra es inevitable. Se estima que por lo menos en unos mil millones de años más la estrella de nuestro Sistema Solar se volverá vieja, eventualmente morirá, y con ella, la vida en el planeta también se acabará.

Pero la ciencia, y especialmente los eventos astronómicos, son muy impredecibles. Los científicos estiman que existen al menos tres eventos más que podrían destruir nuestro planeta, cada uno tiene sus características particulares y probabilidades diferentes de que en verdad ocurran.

Asteroide

Para que la vida, como la conocemos hoy, sea aniquilada (al igual como pasó con los dinosaurios hace millones de años atrás), la Tierra debería ser impactada con un meteorito capaz de hacer hervir los océanos. Si, hervir.

Los científicos conocen casos similares: bólidos de 50 y 100 kilómetros de diámetro cayeron a una velocidad de 36 mil kilómetros por hora, los que provocaron que los océanos se volvieran ollas gigantes en constante ebullición y la temperatura ambiente se elevó a 900°C.

Un meteorito así, podría provocar la evaporación del agua o que se generen tsunamis, terremotos y una enorme nube de polvo que cubriría por completo la entrada de la luz solar y terminaría por matarnos a todos.

Estallido de rayos gamma

Este es un evento bastante improbable, pero de ocurrir, moriríamos lentamente. Los estallidos de rayos gamma o GRB, son violentas explosiones en el cosmos que expulsan poderosas olas de rayos gammas por el espacio.

Exponernos a rayos gamma no nos convertiría en gigantes verdes extremadamente fuertes, más bien falleceríamos como consecuencia de la destrucción de las células del cuerpo, al igual como ocurrió con Madame Curie.

Si los rayos no nos matan, la radiación ultravioleta lo hará, porque estos rayos gamma en 10 segundos podrían destruir la mitad de la capa de ozono y con ella un gran número de especies.

Además, una GBR terminaría con la vida en la superficie del océano, disminuyendo los niveles de oxígeno. Los fotones convertirían el oxígeno y nitrógeno en una nube de dióxido de nitrógeno que bloquearía la luz del Sol y provocaría una nueva era de hielo.

Desoxigenación

Desoxigenación significa que en algún minuto perderíamos todo el oxígeno de la Tierra, lo que haría inviable la supervivencia de todos los organismos vivos. En la historia de nuestro planeta se han registrado momentos similares, en las que las caídas del elemento acabaron con el 80% de las especies. Pero no se sabe muy bien por qué ocurrieron.

Como ya se tiene registro de un evento similar, la desoxigenación no es imposible, pero si poco probable. De todas formas, algunos científicos teorizan que el cambio climático ya genera la reducción del oxígeno en los océanos. Algo para tener en cuenta.