Con la etapa de ingeniería finalizada en diciembre de 2020 y las obras físicas iniciadas el 8 de enero de 2021, los trabajos han ido tomando fuerza. Los puestos se irán activando de manera progresiva, de modo tal que el hospital alcance el máximo de su capacidad de generación de empleo directo entre abril y mayo de 2023.
Los severos efectos de la pandemia por Covid-19 se dejan ver no solo en las exigidas salas de urgencia y de cuidados intensivos de toda la red hospitalaria de Chile, sino también en las cifras macroeconómicas que dan cuenta del enorme costo económico y social de las medidas de confinamiento en el país y, por cierto, en la Región de El Maule.
En el mercado laboral, ciertamente, la situación es extremadamente visible: en el trimestre móvil enero-marzo, el número de desocupados creció en El Maule por primera vez después de cinco meses de bajas ininterrumpidas, totalizando 37.470 desempleados, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas. Además, los inactivos —personas en edad de trabajar que no tienen ni buscan empleo— llegó a 312.540 a nivel regional. La tasa de participación laboral en la región, en tanto, volvió a bajar después de tres meses de mejora, para situarse en 53,5%.
Por lo mismo, la puesta en marcha oficial de la construcción del nuevo Hospital de Linares, a cargo de la empresa Astaldi, cobra mayor relevancia. Con la etapa de ingeniería finalizada en diciembre de 2020, los trabajos han ido tomando fuerza y, durante el peak de la construcción, esta obra generará 800 empleos directos para la Región. Los puestos se irán activando de manera progresiva, de modo tal que el hospital alcance el máximo de su capacidad de generación de empleo directo entre abril y mayo de 2023.
Este nuevo centro asistencial, de 94 mil metros cuadrados, quintuplica los metros cuadrados construidos en relación con el edificio actual y suma 329 camas, que estarán a disposición de los habitantes de la Región dentro de los próximos cuatro años.