A la fecha su microempresa tiene 2,7 hectáreas de nueces, y su última cosecha llegó a los 21 mil kilos. De los cuales 4 mil quedarán en Chile y el resto, serán exportados a España y Rusia, entre otros.

Que los pequeños agricultores pudieran acceder a la innovación para mejorar la cosecha de nueces, motivó a la productora Marilyn Troncoso (34) de la microempresa familiar Trumao Nueces – ubicada en San Clemente, región del Maule – a idear una máquina capturadora, gracias al apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

Marilyn, que también es usuaria de INDAP, del Programa de Alianzas Productivas, a la fecha tiene 2,7 hectáreas de nueces, y en su última cosecha llegó a los 21 mil kilos. De éstos, 4 mil quedarán en Chile y el resto, serán exportados a España y Rusia, entre otros. Su venta se focaliza en el fruto con cáscara.

Innovación

“Tras un largo proceso esta joven productora pudo materializar la idea de su máquina ´Capturador´. Se trata de un equipo de tracción manual, dirigido a pequeños productores de nueces. Cumple la función de capturar o recoger las nueces al momento que son remecidas en el período de cosecha. Dicho sea de paso, Chile ha tenido un aumento considerable de las exportaciones de este fruto en los últimos años por su tamaño y calidad externa e interna, de acuerdo a estándares internacionales”, comentó el director ejecutivo de FIA, Álvaro Eyzaguirre.

Marilyn Troncoso señala que la idea – prototipada por el ingeniero agrónomo Agustín Bustos y fabricada por Francisco Arriagada – nació tras constatar la necesidad de resolver la pérdida de calidad de la nuez durante el proceso de cosecha.  Esto se ve reflejado en que en la zona de San Clemente, la cosecha de nueces se realiza en el mes de abril, fecha de las primeras lluvias, lo que dificulta las labores de recolección perjudicando la calidad de la nuez (y no siendo atractiva para exportación). Esto debido a que el contacto directo de la nuez con el suelo húmedo durante 3 o 4 días, genera que se desarrolle hongos y cambie el color de la pulpa y cáscara”, añade.

Otro punto relevante es la dificultad para contratar mano de obra, la oferta de trabajo no dura más allá de 10 días lo que no lo hace atractivo para las personas de la zona, prefiriendo trabajar en otros cultivos, según explica la productora.

Impacto

“En función de esas problemáticas se gestó esta innovación. La maquinaria logró optimizar el proceso de cosecha, bajando hasta un 50% los costos en mano de obra y además, acortando los tiempos de la recolección en un tercio”, detalla Marilyn.  

En esa línea, la joven dice que el capturador no funciona solo, pues se requiere “complementar con 2 máquinas más, un remecedor que funciona con un tractor o un vareador que es una máquina remecedora manual que lo usa una persona. Ahí caen a esta especie de paraguas que envuelve al tronco del árbol, caen las nueces y va luego por una cinta transportadora, que uno le puede poner un bins, o una caja para poder recibir la fruta, Y de verdad que es mucha la ayuda, porque si no teníamos que tener un batallón de gente para poder cosechar rápidamente”, explica Marilyn.

Para esta productora, tener su máquina funcionando ha sido un tremendo logro, en el cual ha trabajado junto a su marido, relevando la importancia de haber postulado al programa Mi Raíz de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). “Ahora que la veo ahí, se nos van ocurriendo mil cosas más, vemos que puede ser un aporte a otro tipo de cultivos. Estamos muy contentos y fascinados y lo bueno es que la gente, productores de INDAP han estado muy pendientes, somos como agente de cambio, y la gente va copiando ideas que nosotros difundimos con el propósito de que se atrevan a innovar, a hacer mejoras en su campo, porque la forma tradicional va quedando atrás”.

Con su capturador en pleno funcionamiento, Marilyn busca realizar todas las pruebas necesarias en terreno, ajustar detalles y poner al servicio de los pequeños agricultores su nuevo producto.