Un histórico documento guarda la firma de un chileno, el cual asegura que se convirtió en el “dueño” nada más ni nada menos que de la Luna, secreto que se desconocía hasta hace pocos años, cuando todo salió a la luz.

Se trata de Jenaro Gajardo Vera, abogado nacido en 1919 y que el 25 de septiembre de 1954 realizó el trámite firmado, incluso, ante notario.

Según se conoce, el proceso se llevó a cabo en la ciudad de Talca, en la séptima región de Chile y está todo registrado en el Archivo Judicial de Santiago, explicó la BBC en su momento.

El histórico documento

La constancia quedó plasmada en unos cuantos párrafos, donde se resume la situación legal del trámite y otros datos personales del chileno.

“Jenaro Gajardo Vera, abogado, es dueño, desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores, del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475.00 kilómetros, denominada LUNA, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral”, dice el texto.

Las razones del porqué el hombre decidió realizar esta acción, aún no están muy claras, aunque en algunas declaraciones de ese entonces, admitió que todo comenzó como una “broma”.

Le habría costado 1 dólar

En una entrevista emitida en 1969, Gajardo señaló que quiso comprar la Luna para poder ingresar al Club Social de Talca.

Entre algunas de las normativas, estaba estipulado de manera explícita que los miembros demostraran poseer algún bien, por lo que al abogado se le ocurrió comprar el satélite natural a tan solo 1 dólar, según contó al diario The Evening Independent.

Interés por la astronomía

En tanto, en una entrevista dada al diario La Tercera, el chileno fue más allá y entregó otros motivos por los cuales tomó la decisión de inscribir la Luna a su nombre.

El letrado expuso que quería crear la llamada Sociedad Telescópica Interplanetaria de Talca, en la cual se establecía algo así como un “comité de bienvenida” para los primeros extraterrestres que llegaran a territorio nacional, demostrando así su interés por la astronomía.

“Para afianzar el prestigio del grupo, a la vez que darle fama, decidí inscribir el satélite lunar a mi nombre. Hice todo el papeleo legal correspondiente y cumplí con todos los requisitos que exige el artículo 58 del Conservador de Bienes Raíces de nuestro país”, expresó en ese entonces.